Zootrópolis 2, un caos de referencias

Empiezo las reseñas de cine de 2026 con una película vista la tarde del 31 de diciembre de 2025, no iba a escribirlo todo de golpe ayudando en casa y con la sobredosis de sobrinos que llevo. Pero bueno, empecemos que ya toca recuperar esta tradición que nunca cumplo de hablar de todo lo que veo en el año: toca Zootrópolis 2, una secuela correcta de ritmo desigual y muy caótica en el buen y en el mal sentido.

Vuelve la segregación

La primera Zootrópolis me parece una película noir genial incluso si no contara con sus constantes y geniales guiños y gags visuales. Era un filme que le da muchas vueltas a los tópicos tanto de su género, como de los animales de los que se aprovecha muchísimo para hacer gags con su comportamiento y al mismo tiempo jugar con las expectativas y prejuicios para romperlos.

En esta segunda parte esto vuelve con una lectura aún más obvia que en la anterior, sí, es posible. En esta ocasión las referencia a la discriminación de los animales entre sí es mucho más evidente, bailando en ocasiones entre la white trash y lo sureño y de forma muy evidente con las serpientes que son un claro reflejo del antisemitismo. En esta ocasión mezcla algunos temas a veces con atino como la gentrificación y otras con una brocha gorda que no aporta nada como esta especie de pogromo judío.

zootropolis 2 nuevos personajes (Grande)
Nuestros protagonistas descubren un barrio acuático que recuerda mucho a los estados sureños de USA

La verdad es que, aunque pudiera sonar exagerado jugar a hablar de esta discriminación de dejar tan de lado a los animales acuáticos y a los reptiles, tiene todo el sentido del mundo recuperarlo. Ya que de una forma u otra se habla de segregación una vez más, pero esta vez no con grupos que estaban perfectamente integrados en la sociedad, sino aquellos a los que se ha apartado. Estos otros seres que parecen alienígenas en comparación a los mamíferos que poblaban todos los barrios que vimos en la antecesora amplían el contraste y van más allá en el tratamiento de estas temáticas. El problema de esto, es que hace el trasfondo y el tono mucho menos fresco, tirando de lo ya se ha visto. Además, no se da nunca el tiempo suficiente para que nada de esto cale en el espectador.

Los protagonistas que han perdido su arco

La otra temática que se repite es la del dúo protagonista y su necesidad de trabajar realmente en equipo. Ambos pierden la confianza de su entorno y vuelta a empezar a demostrar sus capacidades mientras aprenden a cooperar (otra vez). Teniendo en cuenta que en esta película aún hacen más hincapié que en la antecesora en las Buddy Movies, tiene sentido, pero al mismo tiempo resulta algo desalentador.

Nick y Judy ahondan más en sus defectos y se hacen poco empáticos

Lo peor es que la película en este aspecto es muy tramposa, haciendo que tanto Nick como Judy empiecen casi como una parodia de sí mismos. Ella con exceso de confianza y él con un soplapollismo que resulta hasta exasperante en los primeros minutos. No deberían haber puesto un resumen inicial de la anterior, ya que es casi un reinicio a nivel de comportamiento, simplemente ya se conocen, pero no están, ni de lejos, en el punto del final de Zootrópolis.

La edición más rápida del reino animal

Otro problema de esta película respecto a su antecesora, es que se da mucha prisa, demasiada. Apenas hay aire en la edición para dar peso a las tramas y temas propuestos, pero es que es incluso atropellada durante sus muchas escenas de acción y persecución. Allí donde la primera era fantástica en ser capaz de dar al espectador los segundos suficientes para cada gag visual (la persecución en barrio ratón es una gran muestra de ello), en esta hay un caos y un atolladero visual que la hace mucho menos legible, algo que sumado a su vertiginoso ritmo de montaje quede atropellada.

zootropolis 2 caos en edicion ejemplo de buena legibilidad visual en la primera

Esta prisa también se nota en la conclusión, que pierde muchísima de la tensión que pretende provocar por el ritmo al que se van solucionando las situaciones más complicadas. La película tiene prisa por contar todo, empezando por una nueva presentación de los protagonistas que caen, de nuevo, en los mismos dramas que en la primera. Esto sumado a una gran cantidad de nuevos personajes de los que dos se convierten en parte del equipo, hacen que todo vaya a una velocidad endiablada y no en el buen sentido.

En 2025 además ha llegado tras la fantástica Los Tipos Malos 2 que es mucho más capaz de facilitar la lectura de cada detalle de la pantalla gracias a su estilo más cartoon. A Disney este hiperrealismo le ha sentado bien en lo técnico, pero mal en las composiciones, guiando bastante mal la mirada en muchas de sus escenas más aceleradas.

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Aquí Nick y Judy están muy centrados, pero mira todo ese detalle del fondo y del agua y añade una secuencia de acción llena de gags

Giacchino ha venido a pasárselo bien

Sin embargo, al contar esta película con más escenarios y más variedad (la antecesora no se quedaba nada corta) Giacchino se ha aprovechado en la composición, sumando a los leitmotifs de la anterior gran cantidad de temas con estilos bastante diferenciados, aprovechando que esta secuela ya no es tan noiry toma otras referencias en muchas situaciones como del cine de espías y el de acción en general. La banda sonora es fascinante en su capacidad de dejarse llevar y conseguir incluso destacar en algunas escenas, ambientando a la perfección cada instante de Zootrópolis 2.

Coros femeninos juguetones que recuerdan a los 60, música folk, flautas representando a la escurridiza serpiente con su juguetona forma de moverse. El compositor de Zootrópolis 2 no duda en usar todo lo que tiene a su alcance para adaptarse a cada uno de los biomas que aparecen en pantalla, que al ser tan variados dan lugar a muchísimas variaciones, a esto le sumamos el casi exceso de acción y obtenemos una de las mejores y más divertidas bandas sonoras de la década. El único punto negativo en este caso es la canción de Shakira, por debajo de lo propuesto en la primera.

Zootrópolis 2: tan correcta como caótica

La propuesta de Disney es correcta, incluso buena, pero es tan caótica en todos sus aspectos que resulta tan fantástica y divertida como superficial y repetitiva. Volver otra vez a tratar los mismos temas en su guión le hace un flaco favor a un mundo que permite tanto juego con las referencias cinematográficas y navegar entre las mejores aguas de lo noir (por desgracia poco presente en esta ocasión) y la acción desenfadada que han tomado como principal característica de esta, ahora sí, saga.