El cautivo: es la libertad estúpido

Este fin de semana he visto no una, dos películas en cine, El Cautivo, de la que voy a hablar a continuación y Kimetsu no Yaiba: La fortaleza infinita. La segunda me reservo mi opinión para cuando aparezca en formato serie porque se nota demasiado que su intención no es el de contar una historia como una película. Lo contrario sucede con El Cautivo que me parece una obra entre buena y notable, y de la que voy a intentar dilucidar mi opinión final mientras escribo estas líneas.

El elefante (rosa) en la habitación

Saquémonos de encima lo antes posible cierto tema de la película, uno de peso, pero no el central de la trama por lo que explicaré después de tratar esto. Primero la expresión, en inglés se dice the pink elephant in the room y me parece que aún tiene más gracia al hablar sobre la homosexualidad en este relato. Para empezar ni siquiera me parece correcto señalarla como tal, porque podríamos estar hablando de pansexualidad, bisexualidad, o simplemente libertad sexual (ojo a este último término).

La elección de Amenábar de escoger justo el momento en el que Miguel de Cervantes Cortina es capturado por unos piratas y acaba cautivo en Argel en manos de Azán Bajá, el bey de Argel, no es coincidencia. Es un vacío en la historia en el que se cuenta con algunos testimonios puntuales y muchas suposiciones de los que hay algunas certezas que cada uno puede conducir hacia su interés. Aquí Alejandro ha sido realmente comprensivo y empático con la posición de todos los personajes a los que da espacio en pantalla: incluso los que traicionan a sus compañeros o se exceden con su maltrato tienen su oportunidad para exponer su punto de vista.

Miguel de Cervantes intentó escapar de ese cautiverio en cuatro ocasiones, librándose en todas ellas del castigo de la muerte. Las dudas sobre porque siempre consiguió librarse del peor de los castigos, el más habitual para las fugas, son lo que abre las posibilidades a esta historia. El cautivo, se toma la libertad de contar su propia historia, de diseccionar a Cervantes como un gran narrador que siempre estaba preocupado por el rumbo que podían tomar sus relatos, por evitar que los demás pudieran apropiarse de ellos y también de exponer como la extraña libertad sexual en Argel pudiera haber afectado a parte de su vida.

Por tanto, sí, Amenábar escoge la vía del placer masculino y del deseo sexual para tratar de esclarecer cuales fueron las razones detrás de tantos “perdones”. Además lo hace aprovechando un contexto maravilloso que rompe muchos tabúes y muchos mitos sobre la sexualidad a lo largo de la historia en el mundo árabe y musulmán. Sí, según esta narración Miguel se dejó llevar por el deseo de Azán Bajá y por el suyo propio. Sí, hay una escena de beso, aunque el tema sexual se trata de forma muy, muy, muy ligera.

Una de las escenas más "explícitas" de El cautivo en el que se ve al otro lado de un Hammam un grupo de cuatro hombres flirteando desnudos.
Una de las escenas más subidas de tono de toda la película, hay cine durante el McCarthysmo que mostró más

Y sí, si te molesta esto eres un puto homófobo que solo vas a leer estas críticas para atacarlas y que ni esta, ni ninguna otra película con un mínimo de mensaje, te ha importado jamás, así que vete a Pornhub y déjanos en paz.

Y todo esto lo digo porque El cautivo no es una historia sobre la homosexualidad o sobre el amor entre dos hombres. Pero vamos, para nada, lo de esta película es:

Un alegato a la libertad

Como he dicho antes hay que estar ojo avizor al concepto: libertad sexual, que no homosexualidad. Y lo decía porque lo importante durante todo el filme es la libertad. La libertad no solo de ser libre social y jurídicamente, si no de ser libre para ser uno mismo, incluso para llamarse como uno quiera. En este sentido se tejen la historias de secundarios que rodean a Miguel con muchos ejemplos de estas libertades: Hijos que no son lo que esperan de ellos sus padres, amantes que tratan de monopolizar a sus amados, renegados que no quieren seguir apresados, la prisión de la fe… Todo gira en torno a la libertad, al ansia de libertad y al valor personal de cada uno para con la misma.

No solo se trata del escritor y su excepcional capacidad por contar historias o la de un Miguel que planeaba sus planes de huida, en parte gracias a este mismo ingenio, y de los que  siempre se responsabilizaba con honor. Es un cautivo que ve el cautiverio en el que viven todos, más allá de quiénes lleven los grilletes, incluso más allá de los muros del palacio del que consigue salir con permiso en muchas ocasiones. Algunos son cautivos de su posición de poder siempre inferior a la de sus superiores, otros de su pasado, otros de su propia cobardía, incluso el propio Cervantes lo es de su obsesión por ayudar, sorprender y agradar.

Miguel de Cervantes Shaibedraa (maravilloso el guiño a la explicación de este falso apellido) es en parte una excusa, se usa con atino su figura y se hace referencia a la obra de la que más se puede entender su etapa como cautivo: Los baños de Argel. Sin embargo todo esto solo sirve para hacer un alegato a la libertad, la de todos los presentes, incluso la de los que no son conscientes que se la están cercenando.

Cuando comprendes que el alma de toda esta obra está ahí, en su estudio sobre la libertad, es cuando el final, con la posible duda de la decisión que pudiera tomar Miguel, es aún más contundente. Porque tenerlo todo, no es libertad, porque tener riquezas no es lo que te da más libertad aunque ayude a enmascarar tu propio cautiverio.

Miguel de Cervantes y Azán Bajá el bey de Argel con un posible deseo homosexual en una escena de la película El Cautivo

Como si fueran gigantes…

Intento reflexionar un poco más sobre este filme y es cierto que tiene ese punto de drama demasiado calculado como el de Ágora que no deja que la emoción lo impregne todo, algo que sorprende del autor de Mar Adentro. Pero aquí no se pierde del todo, aquí la emoción escapa a través de los diálogos tan bien escritos que nos hacen soñar con esa visión que podía tener Don Miguel y que le llevó a convertirse en el gran escritor que es. La emoción llega a través de las historias contenidas del propio Cervantes contando un relato paralelo al suyo.

Y en un momento clave de la película, captado incluso en la banda sonora, Cervantes habla de los molinos. Estos molinos no son un simple guiño más a la obra maestra que escribiría posteriormente, es el resumen de lo que ha aprendido el protagonista durante su encarcelamiento. Más allá de los pequeños placeres, de la gloria o de librarse de las cadenas, la imagen que más le recuerda a su hogar, algo accesible a todo el mundo, sin importar su situación personal, es su símbolo de libertad. Soñar, ver más allá de la simple figuración de las cosas, elegir su propio camino y narrar lo que quisiera, eso fue la libertad para Miguel.

Y si una película es capaz de ahondar en estos temas a través de su capacidad narrativa es, como poco, notable.


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